CRISTINA FERNÁNDEZ DE KICHNER
ARNULFO ROMERO, SALVADOREÑO EN EL VATICANO. 7 de junio de 2015, que coincidía con el Día del Periodista en nuestro país, en el salón de audiencias de la sala Paulo VI dela Santa Sede, con Francisco hablamos exclusivamente de la Argentina. Me había recibido un día domingo, pese que es el día de descanso para los católicos. Le obsequiamos un cuadro de Eugenio Cuttica sobre el asesinado cardenal salvadoreño ARNULFO ROMERO, a quien acababan de beatificar. Francisco estaba fascinado, la pintura era espectacular y sé que la hizo colocar en el Museo Vaticano. “Georgium Marium Bergoglio”, el televisor me devolvía la imagen y la voz temblorosa de un cardenal que asomaba, bamboleante, en el mítico balcón del palacio Vaticano; sosteniendo en sus manos lo que me pareció un enorme libraco y anunciando el nombre del nuevo pontífice, tras la renuncia del alemán Ratzinger. ¿Qué tal, Cristina? ¡Habemus Papam... y es argentino... y es Bergoglio! Tomá mate con ch...