CRISTINA FERNÁNDEZ DE KICHNER
ARNULFO ROMERO,
SALVADOREÑO EN EL VATICANO.
7 de junio de 2015, que coincidía con el Día del Periodista
en nuestro país, en el salón de audiencias de la sala Paulo VI dela Santa Sede,
con Francisco hablamos exclusivamente de la Argentina. Me había recibido un día
domingo, pese que es el día de descanso para los católicos. Le obsequiamos un
cuadro de Eugenio Cuttica sobre el asesinado cardenal salvadoreño ARNULFO
ROMERO, a quien acababan de beatificar.
Francisco estaba
fascinado, la pintura era espectacular y sé que la hizo colocar en el Museo
Vaticano.
“Georgium Marium
Bergoglio”, el televisor me devolvía la imagen y la voz temblorosa de un
cardenal que asomaba, bamboleante, en el mítico balcón del palacio Vaticano; sosteniendo en sus manos lo que me pareció un
enorme libraco y anunciando el nombre del nuevo pontífice, tras la renuncia del
alemán Ratzinger.
¿Qué tal, Cristina?
¡Habemus Papam... y es argentino... y es Bergoglio! Tomá mate con chocolate,
pensé.
Aquel 13 de marzo de 2013, día de la elección papal, estaba
en el piso de arriba de la Quinta de Olivos con Maru, mi peluquera. Me estaba
peinando para ir a un acto en Tecnópolis. Serían las dos O tres de la tarde, no
recuerdo con precisión, pero sí sé que fue después de almorzar. Maru estaba con
su secador y su cepillo mientras, yo Seguía por televisión lo que estaba
pasando en el Vaticano.
Precisamente, propio y otros para venderlos. Eso era lo que
queríamos ¡Asegurarle a los argentinos: el futuro, y prohibir la venta de I recursos esenciales y de los recursos
asociados a la recolección fiscal sin la
autorización del Congreso. Queríamos que el pueblo argentino sea el dueño de ese logro. Cuando
vi despegar, por Segunda vez un satélite argentino, diseñado y construido por argentinos
y argentinas, me pregunté qué hubiera pensado Néstor. Recordé cómo en 2003
empezamos a juntar ponerlas para ver
cómo subsistíamos pese a los cascotazos que nos tiraban desde adentro, porque
estaban todos muy tristes y eno_¡a_ dos, y desde afuera porque, como siempre,
nos querían seguir exprimiendo. El día del lanzamiento del ARSAT-2 sentí que estábamos
siendo parte de un tiempo mejor, de un tiempo en aqel que pensé que todo lo
malo había quedado atrás y que por fin el futuro había llegado.
Quería profundamente que no les volvieran a robar el futuro
a los argentinos, lo deseaba desde lo más profundo de mi corazón. y después fue
Francisco “Georgium Marium Bergoglio”, el televisor me devolvía la imagen y la
voz temblorosa de un cardenal que asomaba, bamboleante, en el mítico balcón del
palacio Vaticano, sosteniendo en sus manos lo que me pareció un enorme libraco y
anunciando el nombre del nuevo pontífice, tras la renuncia del alemán
Ratzinger. ¿Qué tal, Cristina? ¡Habemus Papam... y es argentino... y es
Bergoglio! Tomá mate con chocolate, pensé. Aquel 13 de marzo de 2013, día de la
elección papal, estaba en el piso de arriba de la Quinta de Olivos con Maru, mi
peluquera. Me estaba peinando para ir a un acto en Tecnópolis. Serían las dos O
tres de la tarde, no recuerdo Con precisión, pero sí sé que fue después de
almorzar. Maru estaba con su secador y su cepillo mientras yo seguía por
televisión lo que estaba pasando en el Vaticano. Precisamente, había elegido
estar en el living y no en el lugar donde siem re me peinaba, porque no queria
perderme la fumata blanea de la Capilla Sixtina y el anuncio posterior. Y no me
lo nerd. Aparecio en la pantalla un cura muy viejito -parecía muy balcón. Era
el vocero del cónclave de cardenales. Escuché que elijo,frágil, a punto de
caerse- y empezó a hablar desde el “Georgium”. Si bien en ese momento no
entendí, porque hablaba en latín, recuerdo como si fuera hoy cuando pronunció el
nombre entero: “Georgium Marium Bergoglio”. Maru Se quedó inmóvil, como una
estatua, con el secador y el cepillo en la mano, y mirándome me pregunta:
“¿Dijo Bergoglio?”. “Sí, querida, dijo Bergoglio”, le confirmé. Entonces, llamé
a Mariano, mi secretario, y repetí como si quisiera confirmarlo una vez más:
“El vocero vaticano dijo Bergoglio”. “Traé la computadora y llámalo
inmediatamente a Olivieri, que tenemos que ser los primeros en saludar al nuevo
papa”.
Guillermo Olivieri era nuestro secretario de Culto. Le pedí
que preparara un modelo de nota para mandar las felicitaciones a Roma. “Prepará
todo porque vamos a ir a la consagración”, le dije. Elaboró un modelo de nota,
muy formal para mi gusto, que corregí personalmente y le envié una salutación,
que de alguna manera reflejaba el saludo de la presidenta de su país
inmediatamente comenzamos a preparar el viaje a Roma.
Aquellos días, muchos habitantes de Barrio Norte y Recoleta,
los barrios más ricos de la ciudad de Buenos Aires, colgaron banderas vaticanas
amarillas y blancas de los balcones, para festejar la elección de Bergoglio.
Estoy segura que, vo líeler para luchar contra “la yegua”. Es más, hubo algunas
horas durante las cuales los medios opositores –Clarín ,La Nación- festejaron.
El 13 de marzo, Clarín tituló: “La Y ., . . ,, _ , áspera relacion de los
Kirchner con Bergoglio , atribuian a Néstor un vínculo complicado con él y
sostenían que conmigo estaba enfrentado, especialmente a partir de haber
promovido la Ley de Matrimonio Igualitario.
Es más, el día después de la asunción del papa, La Nación
tituló: “Bergoglio y los Kirchner, muchos años en una relación gélida” y daban
como ejemplo nuestra decisión de hacer federales los tedeum del 25 de Mayo como
una manifestación de hostilidad hacia él. Cuando tonió estado público mi
felicitación y mi decisión de viajar a Roma, los festejos de la oposición se
aplacaron. Fueincreíble: lentamente iban desapareciendo las banderas de los balcones.
Estaba claro: a pesar de que había habido tensiones, nunca nos entendieron ni a
mí ni a Néstor, y me parece que menos todavía a Bergoglio. Guardaban la secreta
esperanza de que Francisco, el nombre que eligió para su papado y que aludía a
San Francisco de Asís, el santo de los pobres, fuera un tenaz opositor a
nuestro gobierno.
Algún colaborador mío
-no importa quién- me preguntó si estaba segura de viajar a Roma. “Por
supuesto, soy la presidenta de Argentina”, le contesté. La verdad es que no
estaba preocupada. Sabía que me iba a llevar bien con Bergoglio; estaba
absolutamente convencida. Solamente un ignorante, O mal intencionado, podía pensar
que tendríamos una relación crispada, nada menos que con el papa. ¿Por qué
siempre me han subestimado tanto? Estaba muy segura de lo que él pensaba en las
cosas que, tanto a Néstor como a mí, nos preocuparon siempre: la pobreza Y la
desigualdad. Además, la verdad, después de lo de Néstor ya nada me parecía una
cuestión de vida O muerte. No se Si; es correcto decir que las cosas me
importaban más cuando él estaba O ahora me impactaban menos. Incluso el día one
me dijeron que yo tenía cáncer -aquel lejano diciembre oe 2011- no me preocupé
demasiado.
Después de que el ya no estuvo, nada me parecía tan
terrible. Por lo tanto, las rispideces que hubo con Bergoglio tampoco me
parecían un problema. Una vez que tomé la decisión de viajar a su consagración
en Roma, lo primero que pensé es que debía fijar públicamente mi postura, para
que no hubiera malos entendidos. No sólo a nivel general, sino también en
nuestro propio frente interno. Después, lo que se dijera públicamente en los medios
de comunicación me importaba muy poco. Luego, debo confesar, me dediqué a una
frivolidad y me dije: tengo que llevar el sombrero más lindo de todos, tengo
que ir con el sombrero y el tapadito más lindos; porque soy la presidenta de Argentina
y como el papa es argentino, todas las miradas vana recaer sobre nuestra delegación,
más que sobre cualquierotra. Fui con un sombrero y un tapado negro divinos al
primero de los siete encuentros que tuve con Francisco. Cuatro de ellos
ocurrieron en Roma: en Santa Marta, la residencia privada de Francisco, el 18 de
marzo de 2013, el 17 de abril de 2014 y el 20 de septiembre de 2014, y otro en
el Vaticano, el 7 de junio de 2015. También nos encontramos en Río de janeiro
en julio de 2013, en el marco de la jornada Mundial de la juventud; en julio de
2015 en la misa que Francisco di0 en C1 Parque Ñu Guasú en Asunción del
Paraguay, y en septiembre de 2015 en la misa en la Plaza de la Revolución en la
Habana, Cuba.
Las veces que nos vimos en Santa Marta fueron encuentros muy
cálidos y no parecía una reunión entre un papa y una presidenta, sino de dos
argentinos que se conocen y tienen funciones diferentes. En el primer almuerzo,
recuerdo que conversamos sobre Néstor y yo le dije: “Sabe qué creo que pasó
entre ustedes, jorge. .. -porque le digo jorge cuando hablamos y no su santidad
y él, obviamente, me dice Cristina-. En el fondo, creo que la Argentina era un
lugar demasiado chico para ustedes dos juntos”. La verdad, es que lo veo de ese
modo. Ambos eran dos grandes jefes y dos grandes hombres y esto último es clave
para entender: ambos... eran hombres. Los hombres tienen un concepto del
ejercicio de la jefatura totalmente diferente a nosotras, las mujeres. Y esto
se puede observar tanto en un religioso, como Bergoglio, o en un laico a
ultranza, como lo era Kirchner. Las demostraciones de poder para los hombres tienen
una simbología diferente que la que tienen para las mujeres. Yo no tengo ningún
problema con que el otro parezca tener más poder o menos poder que yo, si hace
lo que quiero. ¿Cuál es el problema? A los hombres esto no les pasa. El uso y
el despliegue de los símbolos del poder son algo muy potente en ellos. Es más,
en el caso de Néstor y Bergoglio la disputa estuvo desde el principio.
Cuando asumió como presidente -de acuerdo a las costumbres
imperantes y aceptadas por toda la dirigencia política_ a
Néstor le tocaba realizar muchas tareas simbólicas: tenía
que ir a la Sociedad Rural, al Teatro Colón y a la Catedral a “besar el anillo”
del cardenal primado de la Argentina, Tenía que rendir pleitesía a los poderes
establecidos y Néstor no ¡O hizo nunca. Bergoglio trataba de verlo y hacía las
gestiones a través de Cancillería, pero también llamaba a Oscar Pan-¡ni secretario
general de la Presidencia, sugiriéndole que Nésto;fuera a la Catedral. Parrilli
le contestaba: “Mire: usted me llama y el presidente lo recibe a solas, en
secreto, en público,en Olivos, donde usted quiera”. jorge le contestaba:
“Bueno, gracias pero no”. Todos le decíamos a Néstor: “Tenés que ir a ver a Bergoglio”.
Él respondía: “No, que venga él a verme a mí a la Casa de Gobierno”. Del otro
lado, Bergoglio contestaba: “No, que venga él a la Catedral”. En definitiva, ellos
nunca se vieron porque ninguno quiso cruzar la Plaza de Mayo. Esta es la
verdad. Ni Néstor quiso cruzar la plaza para ir a la Catedral, ni Bergoglio
para ir a la Casa de Gobierno.
No se trataba de un capricho... era algo más simbólico, casi
atávico diría: una cuestión de poder y además una cuestión de ejercicio del
mismo entre hombres. Las mujeres no creemos en ese tipo de pujas, al menos yo
no. Si hubiéramos sido dos mujeres, nos hubiésemos encontrado en el medio de 12
Plaza de Mayo, al lado de la pirámide, o nos hubiéramos id0 a tomar un café. De
algún modo, lo hubiéramos arreglado. Pero los hombres, no. También es cierto
que cada hombre tiene una carga, un peso cultural que la sociedad le exige para
validarlo como jefe, para que el otro, y sobre todo los otr0Sno reconozcan como
tal, y Néstor sentía que para ser validad0
CUANDO jonas ERA BERGOGLIO
Y Después Fue Frumcrsco com@ presidente, era Bergoglio el que tenía que ir a
C888 Cl@ Gobierno y no al revés. A su vez, Bergoglio sentía que, para
validar su jefatura como representante de la Iglesia
católica, era el presidente quien debía ir a la Catedral. Kirchner consideró
que el poder tenía que residir en la Casa Rosada, como
Símbolo político de la voluntad popular. Para él era
necesarioreafirmar -sobre todo después de lo que había pasado en la
historia de nuestro país- que el que tomaba las decisiones
en Argentina era el presidente y no el FMI, ni la Iglesia,
ni
la UIA, ni Clarín. Néstor debía decidir, no en función de
sus
intereses personales, sino en nombre del poder de la
política
en la Casa Rosada. Y Bergoglio obviamente representaba el
poder de la Iglesia. Ahí anidó la pugna y el choque entre
ambos. Porque es incuestionable que lo hubo. Obviamente, me
alineé junto a mi compañero, no iba a ser yo la que cruzara
la Plaza de Mayo. Pero lo cierto es que ninguno de los dos
quiso cruzarla. Después ya fue demasiado tarde. Para
Bergoglio, que se perdió la posibilidad de conocer a un personaje
de esos que la historia argentina no repite a menudo. Y hoy,
conociendo a Bergoglio, puedo decir que Néstor también se
perdió la oportunidad de conocerlo, porque también él -sin
dudas_ es un personaje irrepetible en nuestra historia.
La cuestión es que en aquel primer encuentro en Santa Marta
le dije a Bergoglio que consideraba que el problema había
sido
que Argentina era demasiado chica para sus dos jefaturas. Se
10 mencioné sin entrar en mayores detalles porque me parecía
una irreverencia decirle: “E1 problema fue que ninguno de
los
dos quiso cruzar la Plaza”. Me miró un instante en silencio
y
389
SINCERAMENTE
pasamos a otro tema. Debo confesar que me pareció poco ati
nado decírselo tan directamente pero de todos modos es 19 qu
e
ntesi§_
Ambos tenían mucho peso simbólico y mucha fuerza. Nadie
pienso. Sí, le dije lo de las jefaturas, que me pareció una
si
puede negar la fortaleza de un papa que, dentro de la
Iglesia
católica, da un mensaje totalmente impensado e inesperadg Y
que está llevando adelante su pontificado de una manera
totalmente distinta a lo convencional. Tampoco nadie podría negar
la fortaleza que tuvo Néstor. Así como alguna vez dijeron
qug
Kirchner fue el presidente menos esperado y menos pensado,
podría decir que Bergoglio también fue el papa menos espem_
do y menos pensado. Los dos a su modo plantearon un quiebre
con lo establecido. Sin duda los dos tenían personalidades
muy
fuertes. Bergoglio es el primer papa jesuita y
latinoamericano
de la historia. Por eso digo que cada uno a su modo, con
roles y momentos históricos específicos, rompieron moldes y por
eso era imposible que se llevaran bien. Nunca iban a aceptar
la
jefatura el uno del otro. Esto no quiere decir que yo
considere
a Bergoglio mi jefe, porque no lo es. Pero yo no compito. Y
vuelvo a repetir: creo que no fue una cuestión menor que los
dos hayan sido hombres. Por otra parte, hasta ahora para ser
papa tenés que ser hombre, pero para ser presidenta no...
así qu€
cuando fue elegido no tuve ninguna duda; me tomé un avión
y me fui a verlo a Roma.
I-Iace poco, Parrilli me contó un episodio, públicamentfi
desconocido, en la relación de Néstor y Bergoglio que ocur
rrió en 2006. En ese momento, Bergoglio estaba siendo atâr
cado por la parte más conservadora de la Iglesia argentina, por
el ex obispo de La Plata monseñor Héctor Agugr, y decidió celebrar una misa el
11 de abril de ese año,en la iglesia de San Patricio, con una oración
interreligiosa
Por 105 “Mártires contemporáneos”, entre ellos los
sacerdotes
palotinos asesinados el 4 de julio de 1976 durante la
dictadura
militar, en lo que se conoció como la masacre de San
PatriGig, Allí fueron asesinados Alfredo Leaden, Alfredo Kelly y
Pedro Duffau y los seminaristas palotinos Salvador Barbeito
y
Emilio Barletti. Bergoglio había mandado la invitación y
para
reforzar el convite llamó por teléfono al secretario general
de
la Presidencia: “A mí me gustaría mucho que el presidente
asista”. Oscar se lo dijo inmediatamente a Néstor. “Vos
decile
que voy a ir, pero que no lo anuncie”, le contestó. Parrilli
llamó a Bergoglio, quien mucho no le creyó. La cuestión es
que ese día, una hora antes de que empezara la misa, Néstor
le dijo a Parrilli: “Bueno, listo, vamos. Llamá a la
custodia
y avisales que vamos para allá”. Al llegar el presidente por
sorpresa, los medios tuvieron que salir corriendo a cubrir
la
misa. Que Néstor asistiera fue un gesto muy importante para
Bergoglio. Parrilli cuenta que no sólo lo reconoció, sino
que
se lo agradeció muchísimo. Al otro día la noticia fue tapa
de
La Nación y Clarín, que titularon: “Reconciliación de la
Iglesia con el gobierno”. Después de ese episodio la tensión cedió.
El día que Néstor nos dejó, Bergoglio dio una homilía de
despedida en la Catedral, en la que dijo: “Este hombre cargó
sobre su corazón, sobre sus hombros y sobre su conciencia la
unción de un pueblo. Un pueblo que le pidió que lo
condujera. Sería una ingratitud muy grande que este pueblo, esté de
391
SINCERAMENTE
acuerdo o no con él, olvidara que este hombre fue ungidg por
la voluntad popular”.
Ahora que reviso esta historia, definitivamente el vínculo
de Bergoglio con mis presidencias fue menos conflictivo_ En
principio lo conocía de mentas. Lo vi por primera vez en 1a
Catedral el día que Néstor asumió, en el tedeum del 25 df:
mayo de 2003, y un año después en la misma ceremoni;¡_
Pero luego cambiamos la costumbre y comenzamos a realizar
los tedeum federales. Nos gustaba hacerlos en el interior
del
país, pero también el otro motivo por el que tomamos esa
decisión fue que en esa ceremonia a la que siempre iban los
jefes de Estado, en general, eran amonestados por el
cardenal
ya Néstor no le gustaba nada. Estoy segura de que él lo veía
como una puja de poder. A partir de 2005, entonces, los
tedeum del 25 de Mayo los realizamos en distintas provincias.
Ese año fue en Santiago del Estero, a cargo del obispo juan
Carlos Maccarrone; en 2006 volvió a ser en la Catedral y la
misa también la dio Bergoglio como en 2003 y 2004; pero en
2007 lo realizamos en Mendoza -recuerdo una foto de ese
día cuando Néstor levantó mi mano anticipando su decisión
de que compitiera por la presidencia-; en 2008 fue en Salta;
en 2009 en Puerto Iguazú, Misiones, que de tanto calor que
hacía ese día se desmayó estrepitosamente un granadero en
medio del tedeum; en 2010, el año del Bicentenario, lo
hicimos en la Basílica de Luján; en 2011 en Resistencia, Chaco;
en 2012 en la Catedral de Bariloche; en 2013 en Luján; en
2014 nuevamente en la Catedral; y en 2015 en la Basílica de
Luján. Recuerdo el tedeum de Salta porque ocurrió en plena
¿fisis con las patronales agropecuarias. Bergoglio CUVO
11112
agtitud muy prudente durante el conflicto por la resolución
que él tomara posición a favor de las patronales
agropecuarias,Pgro creo que él pudo ver los intereses que estaban en juego;
wn la cual sabe hasta dónde puede ir y hasta dónde no.
Obviamente, en cuestiones como el matrimonio igualitario o elaborto, que tienen
que ver con el dogma de la Iglesia, tieneuna posición tomada. Pero durante el
conflicto por la 125 seguramente se activó esa especie de “chip peronista” que
le : “No, se trata de la Sociedad Rural”.
Ya en junio de 2011, cuando Bergoglio era cardenal y
aúnpresidente de la Conferencia Episcopal Argentina (CEA), lorecibí por única
vez durante mi gobierno. Ahora que lo escribo, me doy cuenta que él cruzó la
Plaza para verme... Qué cosa, ¿no? Nos vimos en la Casa Rosada con la
Conferencia Episcopal Argentina, en pleno. Es la única vez que recuerdo haber
estado con él antes de que fuera papa y cuando ni siquiera pensábamos que podía
llegar a serlo... por lo menos yo. Recuerdo muy bien esa reunión. Cuando jorge
llegó estaba sentada en la mesa grande del despacho presidencial. Como él era
la más alta jerarquía de la delegación, se sentó a mi derecha. lntercambiábamos
miradas y creo que nos medimos todo eltiempo. Hasta que me dijo: “Nos vamos los
dos a fin de año”. Se refería a que él terminaba su misión como presidente de
laConferencia en noviembre de 2011 y que yo terminaba mi
mandato en diciembre del mismo año. La reunión f S1NceRAMeNTE
que definiera mi candidatura para la reelección. La diferencia era que él había
sido presidente de la CEA durante dos períodøs consecutivos y los estatutos le
impedían ser reelecto. Cuandg 10 mencionó en 2011, nunca pensó que joseph
Ratzinger, el papa Benedicto XVI, iba a renunciar en 2013. Ratzinger había
asumido durante el gobierno de Néstor, en abril de 2005, después de la muerte
de juan Pablo II. Le respondí a Bergoglio: “Así es, nos vamos los dos a fm de
año”. Pero lo cierto es que no ¡ms fuimos ninguno de los dos: él se fue a Roma
y yo me quedé en la Presidencia, reelecta con el 54 por ciento de los votos.
Bergoglio fue elegido papa el 13 de marzo de 2013. Llegué a
ltalia el 17 de marzo para su asunción. Siempre que fui a Roma me alojé en un
hotel muy lindo, chiquito, pero sofisticado y sobre todo muy coqueto. Un hotel
antiguo conun estilo bien italiano, el Edén. Desde la ventana podía ver
elenorme edificio de la Compañía de jesús, que está enfrente.
Con Néstor siempre fuimos al mismo hotel, sólo la primera vez
que viajamos -ni bien asumió como presidente- nos alojamos en otro, también muy
lindo, pero bastante más alejado,en Villa Borghese. Roma me parece una de las
ciudades más bellas del mundo. Ese día almorzamos a solas en Santa Marta, la
mesa era servida y atendida por un sacerdote. El protocolo decía que yo debía
estar con la cabeza cubierta y atuendo dfi color negro; aunque me autorizaba aquitarme
el sombrero al momento del almuerzo, decidí no hacerlo. Si me lo sacaba era imposible
volver a colocarlo, tenía horquillas por todos ladoSAntes de pasar al pequeño
comedor, le dije a Francisco: “N0 pienso sacarme el sombrero, no lo puedo poner
de nuevo Y
ni 10ca salgo despeinada en las fotos”. Se rio mucho: “Está ¡todo
bien, no se haga problema”, dijo. Luego, me contó cómo había sido elegido y por
qué había decidido vivir en Santa Marta y no en el Vaticano. Me dijo que quería
tener una vida gotidiana más abierta, más normal. También me habló de la Patria
Grande y me conmovió. Era otro Bergoglio: sonreía. No recordaba ninguna foto
con él sonriendo mientras estuvo en la Argentina. Ser papa le cambió la cara.
El quería ser papa y me encanta que haya querido serlo. Nunca se lo pregunté, pero
estoy absolutamente convencida de que él deseaba serlo.
Además... ¿qué cura no quiere ser papa? En la comitiva que
me acompañó a ese primer encuentro, estaba Alicia Oliveira, que era una abogada
absolutamente comprometida con la lucha por los derechos humanos y una persona
recta, íntegra y muy amiga de jorge. Es imposible creer que ella pudiera ser
amiga de una persona que tuviera malos sentimientos o no tuviera compromiso con
los derechos humanos. No me voy a olvidar nunca de ese viaje con ella.
Recuerdo que fumaba sin parar, como un escuerzo. El día de la
ceremonia de la consagración, estábamos todos sentados al aire libre en la
Plaza de San Pedro y por los parlantes anunciaron una y otra vez que estaba
prohibido fumar. Pero a Alicia no le importó y encendía un cigarrillo tras
otro. Uno de mis secretarios se acercó y le dijo: “Señora, no se puede fumar”.
Mirada de emoción y
adoración increíbles
“¿Qué sos, de la policía?”, le espetó y siguió fumando como Si
nada. “Dejala”, le dije, “dejala que fume. Después de todo, ¿para qué vamos a
armar tanto lío si estamos al aire libre?”.Alicia no paró de fumar durante toda
la ceremonia. Ese día la volví a ver adentro del Vaticano. Para ver al papa y
saludarlo, los jefes y jefas de Estado caminan en fila, en un pasillo muy ancho,
hasta el trono de San Pedro. A los costados hay va11as para contener al resto
de los invitados. Después de saludar a Bergoglio ahora Francisco, entre la
gente la vi a Alicia. Estaba apoyada en la valla y contemplaba a Francisco con
una mirada de emoción y adoración increíbles. Aún me conmueve cuando lo
recuerdo. Cuando regresamos a la Argentina y su enfermdad empeoró la visité y
pude conocer a sus hijos. Me dolió su muerte, que ocurrió en noviembre de 2014.
ALMORZANDO CON
FRANCISCO
El 18 de marzo, cinco días después de que se anunciara que Bergoglio
era el nuevo pontífice, Francisco me invitó a almorzar a Santa Marta. Antes del
almuerzo, hubo intercambio de regalos. Francisco me entregó libros. Uno de
ellos muy interesante, con todas las conclusiones de la Conferencia Episcopal
Latinoamericana (CELAM) sobre diversos temas, donde se podía seguir el
pensamiento de los obispos latinoamericanos. También me regaló una copia de la
placa donde figura mi nombre junto al de la presidenta Michelle Bachelet
y el de Benedicto XVI, cuando concurrimos a Roma por 13 celebración
de los treinta años de la paz en el Beagle, y UU mosaico muy lindo sobre la
fundación de la Basílica de SanPedro, de la época de Alejandro VI1. Pero el
obsequio måS importante para mí, porque fue un regalo casi personal de Francisco,
fue una rosa blanca que identifica a Santa Teresita, que es su santa preferida
y a la que él siempre le reza. Coincidencia o no, lo cierto es que la única
iglesia de El Calafate ¢5 la de Santa Teresita, donde además su párroco, Lito,
es mi cura preferido. Le entregué también los regalos que traíamos de la
Argentina: un conjunto de mate de cuero elaborado por los cooperativistas del
programa social Argentina Trabaja y un poncho de vicuña tejido en Catamarca
para que se abrigara por el frío europeo. Sabía que le gustaría porque en
Buenos Aires solía usar mucho esos ponchos. Cuando estuvimos a solas, durante
el almuerzo, tuvimos un diálogo importante y profundo.
Dictaduras: Pinochet y
otra la de Videla
No sólo recordamos, como dije, anécdotas de la relación con
Néstor sino que además le agradecí la invitación, en lo personal y como presidenta
de los argentinos. Luego abordamos un tema muy sentido para nosotros. Le
solicité su intermediación para lograr que el Reino Unido aceptara dialogar
sobre la cuestión Malvinas. Lo hice con una doble convicción, en principio
porque a los argentinos nos tocó vivir otro momento mucho más dramático y mucho
más terrible en 1978, cuando Chile y Argentina eran gobernadas por dos
dictaduras, una la de Pinochet y otra la de Videla, y estuvimos a punto de un
enfrentamiento bélico entre ambospaíses por el canal de Beagle. En aquel
momento por la intermediación de juan Pablo Il, a través de su representante el
cardenal Antonio Samoré, se llegó finalmente a un entendimiento: el Acuerdo del
Beagle, plebiscitado en democracia en noviembre de 1984, durante el gobierno de
Raúl Alfonsín. ibamos ante una oportunidad histórica diferente, much@ más favorable,
porque en ambos países, tanto en el Reino Unidocomo en Argentina, había gobiernos
democráticos y ng habíapeligro de ningún conflicto bélico, más allá de la
preoeupame militarización que el Reino Unido desplegaba sobre el Atlán_ tico
Sur y no solamente sobre las Malvinas. RecordamOS ambos que Argentina es un
país más que pacífico y por lo tanto 10 único que le pedía era su
intermediación para lograr un diálogo y que se cumplieran así las por lo menos
25 resoluciones de Naciones Unidas que lo ordenaban. En aquel primer encuentro
Francisco me habló de la Patria Grande y del papel que estábamos cumpliendo los
distintos gobernantes de América Latina como Rafael Correa, Evo Morales, Dilma
Rousseff.
LA PATRIA GRANDE:
LATINOAMÉRICA
“Así que veo muy bien esa unidad de todos ustedes trabajando
en pos de esa Patria Grande", me dijo. Me llamó la
atención
y, definitivamente, me gustó mucho que utilizara ese
término:
“Patria Grande”, como le gustaba a San Martín y a Bolívar.
No dejamos de abordar otros temas que nos preocupaban en
materia laboral, específicamente sobre precarización
laboral,
trabajo esclavo y trata de personas. Ambos compartíamos la
idea de que estos problemas eran violatorios de la condición
humana y que debían ser fuertemente combatidos por aquell0S
que teníamos responsabilidades institucionales. Luego de CS6
encuentro, que duró más de dos horas, muchos me preguntaron
cómo lo había visto y les dije que lo podía definir efl
cuatro conceptos: lo vi sereno, lo vi seguro, lo vi en paz y
10
vi tranquilo, pero también ocupado y preocupado no sólo p0f
tener que conducir el Estado Vaticano sino también por
carrl*
398
CUANDO joece enA Bencocuo Y Después r-ue FaANcisco
biaf las cosas que él creía que debían cambiar y que
expresarå
con çlaridad en sus encíclicas, Lumenfidei' y Laudato sí',
con su
cr¡¡¡¢a al capitalismo salvaje O neoliberalismo.
El segundo encuentro con Francisco ocurrió en Brasil en
julio de 2013, en el marco de la jornada Mundial de la
juvgnmd. Yo había llegado la noche del 16 de julio a Río de
Janeiro y me hospedé en el tradicional Copacabana Palace
1-Iøtel donde me esperaba Dilma Rousseff para cenar. A la
mañana siguiente el papa dio una misa multitudinaria. Se
había montado un escenario enorme en la playa de Copacabana en donde estuvimos
acompañándolo. Estaban Dilma, Evo
Morales, el presidente de Surinam Desi Bouterse y el
vicepresidente de Uruguay, Danilo Astori. A todos ellos les regaló
un rosario. Apenas me vio, me dijo: "Felicidades,
abuela”.
Francisco había preguntado los días previos a su viaje por
el
nacimiento del hijo de Máximo, Néstor Iván, y me regal
SiNcenAMeNTE
la primera vez que ocurría que nos explayábamos sobre los
problemas de la Argentina. En ese almuerzo, el que lo
asistía
ya no era un sacerdote sino un laico, un hombre gigante que
estaba siempre detrás de él. Cuando vi que había cambiado
de asistente le comenté: "Ah, no hay un sacerdote esta
vez”_
“No, preferí un laico. ¿Sabe por qué, Cristina? Porque viva
afuera con su familia. Y es una forma de estar en contacte
con lo que le pasa a la gente, con lo que pasa en la
sociedad.
Es un problema tratar solamente con los sacerdotes que viven
acá adentro”, me respondió. Lo felicité: “Muy buena idea”.
Estaba convencida de que este nuevo asistente, estaba además
para cuidarlo fisicamente. En buena hora. No sólo es bueno,
sino muy necesario. En esa oportunidad comimos unas verduras
frescas al vapor, con una costilla de carne y luego fruta,
después lo convidé con mate cocido, siempre viajo con mis
saquitos de yerba mate. En esa ocasión, le regalé un cuadro
de Santa Rosa pintado por un mendocino con vino Malbec,
el preferido de los argentinos. El encuentro fue muy cálido
y hablamos particularmente de un tema que le preocupa y
que lo desvela: la falta de trabajo y su impacto en la
juventud,
con cifras realmente alarmantes. Me habló de lo que es la
desocupación juvenil en Europa. Le conté cómo había sido
la evolución de nuestro Plan Prog.R.Es.Ar. y de cómo ayudó a
los jóvenes de nuestro país. Charlamos de muchísimas
cosas, entre ellas le conté que inauguraríamos una imagen
del cura Carlos Mujica, asesinado por la Triple A en 1975,
sobre la 9 de julio en homenaje a los curas villeros.
También
le conté de la misa que habíamos hecho en homenaje a Hugo
400
CUANDO jonce eRA BenGOGLiO Y Después pue FRANCisCO
Chávez en la villa de Barracas, con la Virgen de Caacupé.
Tgdavía la recuerdo, fue una misa casi mágica, hermosa, en
un atardecer perfecto, sin frio ni calor, cantamos y rezamos
en la calle con toda la gente de la villa, linda de verdad.
Luego
del Sur, de la paz en el mundo, de la conflictividad que se
conversamos sobre la situación de la región, de América
vivía y se vive aún hoy en varios frentes. Hablamos en
general
de que Latinoamérica debía mantenerse unida, me dijo que
ese era su deseo, que teníamos que estar unidos, juntos, no
separarnos, dialogar constantemente. ¡Dios míol... Cuando
recuerdo aquellas charlas de la Patria Grande y la necesidad
de estar unidos y este presente de destitución y Bolsonaros,
de presidentes autoproclamados, de persecución política y
de nuevos endeudamientos con el FMI, me pregunto: ¿en
qué fallamos? ¿Qué es lo que no vimos? ¿Fuimos ingenuos?
¿Cómo pudimos creer que la derecha y el neoliberalismo
son democráticos?
FRANCISCO, Los jóveNes Y LA DeUDA
Volvimos a encontrarnos el 20 de septiembre de 2014 en Santa
Marta, después del mediodía. Esa vez, fui con una delegación
muy grande en la que también había jóvenes de La Cámpora,
como Eduardo “\Vado” de Pedro y Andrés “el Cuervo”
Larroque, entre otros. No puedo olvidarme de las caras que
pusieron los integrantes del personal del protocolo vaticano
por semejante delegación. Fue una reunión multitudinaria
401
SiNCeRAivieNTE
y muy colorida, pero antes que entrara toda la comitiva eS_
tuve quince minutos a solas con Francisco. Recuerdo que
le entregué un hermoso cuadro de Evita, un fileteado de la
Virgen de Luján, una escultura de la Virgen Desatanudog e1a_
borada por Fernando Pugliese, un retrato pop de Berggglio
de Roberto Devorik, una caja de mieles de la cooperativa
Argenmieles y un rosario de bronce y alpaca. Bergoglio me
regaló una imagen del Vaticano en bronce y un rosario. Pere
lo que más me emocionó fue que bendijera a toda mi familia;
a Néstor, a Florencia y a la familia de Máximo. Victoria
Montenegro -militante de la agrupación Kolina- también
integró la comitiva. Uno de los momentos más emotivos fue
cuando le obsequió a Francisco las fotos de sus padres
desaparecidos durante la última dictadura militar que llevaban
escrito un fragmento de una canción de Silvio Rodríguez:
“Solo el amor alumbra lo que perdura”. También le indicó el
lugar en el que había sido enterrado su padre luego de que
los
restos fueran identificados por el Equipo Argentino de
Antropología Forense (EAAF). Francisco le dijo a Victoria que
conocía sii historia y que era particularmente conmovedora.
Larroque por su parte le entregó una remera de La Cámpora
y le pidió a Francisco si podía llamar a su abuela, que ese
día
cumplía 96 años y era muy creyente, para que la saludara.
Cuando escuché eso casi me muero, pero Francisco le dijo
que sí, que la llame, y ahí nomás el otro puso su celular en
altavoz: "Francesca, te saluda el papa”, le dijo. ¡Dios
míol...
Parecíamos Los Campanelli, aquella mítica familia de la
televisión argentina. El Cuervo es muy, pero muy creyente, es un
402
CUANDO joeoe eeA Beecooiio Y Después pue FRANCisCo
aspecto desconocido de él. Cuando se trató en el Parlamento
1a Interrupción Voluntaria del Embarazo iba a votar en
contra, pero finalmente, por una cuestión orgánica y creo que en
Solidaridad por la lucha que llevaban la totalidad de sus
compañeras feministas, terminó votando a favor. Francisco tiene
una mirada muy especial sobre los jóvenes y sobre los
ancianos. De los jóvenes, porque dice que son el presente y el future, y sobre
los ancianos, porque sostiene que son la memoria
viviente del país. Luego almorzamos juntos, por tercera vez.
Le comenté sobre nii preocupación por los ataques que estaba
recibiendo en ese momento contra mi gobierno. Y luego
charlamos extensamente sobre el orden financiero mundial y
la necesidad de una reforma profunda del sistema. Recordé
que en su primera exhortación apostólica había condenado la
autonomía absoluta de los mercados y la especulación
financiera: dijo que la deuda y sus intereses alejaban a los países de
las posibilidades reales de su econoniía.
Siempre sentí un apoyo muy fuerte por parte de Francisco
en nuestra disputa con los fondos buitre y lo encontré
contento, interesado y sobre todo conmovido por la votación en
la que 124 países miembros de las Naciones Unidas habían
acordado crear un marco jurídico multilateral para regular
las reestructuraciones de deudas soberanas. En aquella
oportunidad Francisco me dijo: “Es muy importante, Cristina, lo
que se logró en Naciones Unidas”. Por cierto, era un
proyecto
presentado por la Argentina y, como ya mencioné, batallado
por nuestro canciller Héctor Timerman, En la conferencia
de prensa posterior que di en el aeropuerto -porque luego
403
SiNCeRAMeNTe
de eso tomaba un avión hacia Nueva York para asistir a la
69 Asamblea General de las Naciones Unidas el 24 de Sep_
tiembre- recordé nuevamente el Ei/angelíí Gaudíum egerito
por Francisco: “Mientras las ganancias de unos pocos crecen
exponencialmente, las de la mayoría se quedan cada vez más
lejos del bienestar de esa minoría feliz. Este desequilibrio
previene de ideologías que defienden la autonomía absoluta de
los mercados y la especulación financiera. De ahí que
nieguen
el derecho de control de los Estados, encargados de velar
per
el bien común. Se instaura una nueva tiranía invisible, a
veces
virtual, que impone, de forma unilateral e implacable, sus
leyes y sus reglas. Además, la deuda y sus intereses alejan
a
los países de las posibilidades viables de su economía y a
los
ciudadanos de su poder adquisitivo real”. Posteriormente en
la ONU dije que no solamente son terroristas los que ponen
bombas, sino también los que desestabilizan la economía de
un país y provocan pobreza, hambre y miseria a partir del
pecado de la especulación. Pero eso ocurrió cuatro días después.
En esa conferencia de prensa en el aeropuerto de Fiumicino
me referí a la votación de los países miembros de la ONU
para regular las reestructuraciones de las deudas y dije que
revelaba una voluntad mayoritaria del mundo de que nunca
más vuelva a pasar lo que le estaba pasando la Argentina por
el fallo del juez norteamericano Thomas Griesa o lo que le
había pasado a otros países anteriormente. El FMI había
expresado esa necesidad, incluso su presidenta Christine Lagarde, y también
Anne Krueger, su anterior vicepresidenta. Los
que no compartían ese consenso eran las diez economías más
importantes del mundo que, por supuesto, son las que tenían
105 bancos y los fondos de inversión más importantes del
planeta, Agregué que una economía basada en la especulación financiera, en el
movimiento constante de capitales y la existencia de guaridas fiscales y fondos
buitre, generaba mucha incertidumbre, falta de previsibilidad y falta de
certezas y que finalmente el pueblo iba a darse cuenta de eso. Vi a Francisco
muy preocupado por la gobernabilidad y la democracia, pero sobre todo muy
interesado en transmitir un mensaje de paz, en medio de una situación mundial
muy convulsionada. Cuando estuvimos a solas me preguntó por Vladimir Putin. En
los meses anteriores había tenido la posibilidad de reunirme tanto con el líder
ruso en Moscú como también de entrevistarme en Buenos Aires con el líder chino Xi
jinping. “¿Qué tal es Putin?”, me preguntó. “Ah, lo tiene que conocer. Le va a
encantar. Tiene mirada histórica y estrategia. No es poca cosa.” Se notaba que
Putin le llamaba poderosamente la atención. Le dije que me había parecido una
personalidad muy fuerte y que me había impresionado la Rusia que había visto.
Le conté que Putin había reconstruido el esplendor de la vieja Rusia, desde lo
político hasta lo artístico y cultural. Había tenido oportunidad de ir a Moscú
en diciembre de 2008 y me alojé en el Krenilin. El presidente era Dmitri
Mendvédev y Putin era el primer ministro. Cuando me recibió en el Kremlin
tuvimos un diálogo encantador. Le recordé que nos habíamos conocido en una
reunión en Naciones Unidas cuando lo acompañé a Néstor. “En ese momento yo era
Primera Dama”, le dije. Putin nie respondió con una enorme sonrisa: “Usted
siempre va a ser una Primera Dama”. Al otro día de ese encuentro -le seguí
contando Francisco- todo el mundo comentaba la foto en la que Putin aparecía
muy sonriente, algo aparentemente poco común, L0 cierto es que Putin y el Kremlin
me impresionaron. El PalaCIO de los
Zares estaba totalmente reconstruido, así como la sala del trono y otros
sectores del palacio que fueron restaurados de acuerdo a su historia y
esplendor originales. Sé que puede parecer una cuestión menor, pero no lo es,
el patrimonio cultural y su reconocimiento, su puesta en valor y su
reivindicación es en definitiva recuperar la historia de una Rusia grande. Esta
impresión la confirmé definitivamente cuando volví a visitar ese país en el
2015. En ese momento se aprestaban a conmemorar los setenta años de la derrota
del nazismo en la que Rusia fue actor principalísimo -hubiera sido imposible vencer
a Hitler sin su participación- y se había organizado una muestra en el museo de
Moscú, con los trofeos de guerra, entre otras cosas. La vi antes de que fuera
inaugurada. Estaba en los salones contiguos a los que se utilizaron para montar
una muestra en honor a Eva Perón y tuvieron la deferencia de organizar una
visita guiada para mí sola. Me pareció muy fuerte... me impresionó mucho; las
historias, los trofeos de guerra, las banderas y los objetos nazis capturados y
la fuerza de los rusos. No nie olvido más. Con Francisco intercambiamos
reflexiones, entonces, sobre la influencia cada vez más importante de Rusia y
China
en el escenario mundial que sin duda tenía preocupado a los Estados
Unidos. En mi opinión, le dije a Francisco. Y Después pue FRANCisCosión de
EE.UU., después de la caída del Muro de Berlín, era justamente impedir que
surja una potencia euroasiática que dispute su hegemonía global. Que era cierto
que los EE.UU.
nunca habían perdido a América Latina, pero que la decisión
de volver a mirarnos o ¿dominarnos? o ¿intervenir? Se die precisamente a partir
de que China y Rusia decidieran invertir recursos en la región. EE.UU. advirtió
que los movimientos y gobiernos populares como el nuestro -al igual que el de
Brasil, Ecuador, Venezuela, Bolivia y algunos otros países de Centroamérica-
hicieron acuerdos estratégicos con China y con Rusia. Así que cuando Francisco
me preguntó por Putin le conté todo lo que había visto y le expliqué lo que pensaba.
El me prestó mucha atención. Lo cierto es que en esa tercera visita oficial
también lo vi a Bergoglio muy preocupado nuevamente porque no se rompiera la
unión de la Patria Grande. Era un tema que lo desvelaba muchísimo. Es una desus
obsesiones, además de las políticas migratorias de Europa,y de todo lo que es
público y notorio en su visión pastoral.Creo que él estaba, y está, muy
preocupado por la situación de la Patria Grande. Sé que aquella preocupación
hoy es dolor y también angustia. Cuando nos volvimos a ver, el domingo
ARNULFO ROMERO,
SALVADOREÑO EN EL VATICANO.
7 de junio de 2015, que coincidía con el Día del Periodista
en nuestro país, en el salón de audiencias de la sala Paulo VI dela Santa Sede,
con Francisco hablamos exclusivamente de la Argentina. Me había recibido un día
domingo, pese que es el día de descanso para los católicos. Le obsequiamos un
cuadro de Eugenio Cuttica sobre el asesinado cardenal salvadoreño ARNULFO
ROMERO, a quien acababan de beatificar.
Francisco estaba
fascinado, la pintura era espectacular y sé que la hizo colocar en el Museo
Vaticano. Hablamos también de la RE modelación de la Basílica de Luján y del
traslado del sable de San Martín que realizamos durante los festejos de la
Semana de Mayo de ese año. En ese encuentro, Bergoglio me pidió mucho por la
Confederación de Trabajadores de la Economía
Popular, más conocida como Cetep. Me habló maravillas de juan
Grabois, dirigente del grupo, casi como si fuera un hijo
Me dijo que era honesto, capaz y bueno. Me pidió
especialmente por el reconocimiento de la Cetep. Me comprometí a ocuparme del tema
y finalmente lo logramos dos días antes de terminar nuestro mandato. En aquella
oportunidad, Francisco me habló muy bien también de Víctor “Tucho” Fernández,
que en ese momento era rector de la UCA, a quien más tarde designaría nada más
ni nada menos que como arzobispo de La Plata, en lugar de monseñor Aguer.
Una vez finalizado el encuentro, di una conferencia de prensa.
Primero, felicité a los periodistas en su día y luegoexpliqué que habíamos
tenido una reunión con exiliados dela Argentina que aún viven en Roma y donde
también estuvo Angela “Lita” Boitano, de la Asociación de Familiares de
Detenidos-Desaparecidos, entregándome un libro que había sido
editado con grabados y que fue presentado también en la Exposición de Milán, a
la cual teníamos que asistir unos días después. Me emocionó mucho encontrarme
con el hij de Silvio Frondizi que vive en Italia. Tal vez muchos no lo sabían
en nuestro país, pero el hermano de quien fuera presidente de los argentinos,
el doctor Arturo Frondizi, fue un Y Después pue FRANCisCOreconocido intelectual
y rector de la Universidad de Buenos Aires, asesinado por la Triple A en los
años 70. Fue muy ¿motivo el encuentro con todos. Luego me referí a la tarea que
me esperaba en la reunión de la FAO (conio se conoce a ia Organización de las
Naciones Unidas para la Alimentación Y 1a Agricultura), donde la Argentina iba
a ser distinguida per haber cumplido uno de los objetivos del milenio en lo referido
a la producción de alimentos. Dije a los periodistas que estábamos orgullosos de
producir alimentos para 400millones de personas y que calculábamos que podíamos
hacerlo para 600 millones, pero que sin embargo el tema del hambre, de
erradicar el hambre, no tenía que ver únicamente con la posibilidad de producir
alimentos sino con la necesidad y determinación de distribuir adecuadamente
esos alimentos en poblaciones vulnerables. Volví a decirles, como siempretraté
de hacerlo en esas conferencias de prensa internacionales, que la posibilidad
de erradicar el hambre tenía que ver con modelos de sociedad, con la
posibilidad de tener trabajo, educación, salud y políticas sociales para que
los ciudadanosse capacitaran y pudieran adquirir los bienes necesarios por sí
mismos. Les recordé que el logro más importante de la Argentina no era sólo ser
una gran productora de alimentos sino el de haber multiplicado su capacidad de
producción con ciencia, con tecnología, con desarrollo y con inversión estatal y
privada. Que estas políticas -como la Asignación Universal por Hijo, por
embarazo y el Plan Prog.R.Es.Ar.- habíanpermitido no sólo alimentar a nuestra
gente sino educarla y cuidar su salud. Y que no podía olvidarme de que programas
más importantes que teníamos era el Ellas Haeen de mujeres cooperativistas que
se incorporaban al mundo deltrabajo, pintaban escuelas, construían jardines de
infantes Y, al mismo tiempo, tenían un lugar para escapar de la violenoia domestica.
Que de todo esto queria hablar en la FAO porque no quería que vieran a la
Argentina sólo como una inmensa vaca o como una bolsa de soja, importantes por
supuesto la vaca y la soja, pero más importantes las políticas para demostrar
al mundo cómo se combate el hambre, cómo se combate la miseria, cómo se trabaja
por la educación, la salud y la mevilidad social ascendente. Cuando terminó la
rueda de prensa en Roma, les dije que esperaba volver a ver al papa Francisco en
el inicio de su gira por América Latina en un par de meses. Efectivamente,
volví a ver a Francisco el 12 de julio de ese
año luego de la misa que dio en el Parque Ñu Guasú en
Asunción del Paraguay, donde concluía la gira que había realizado por Ecuador y
Bolivia. Al terminar la misa pudimos saludarnos y allí le entregué un cuadro
con la copia de un diario de más de cincuenta años que reflejaba el rezo de
juan XXIII por la salud de Eva Perón. Cuando regresaba a la Argentina no pude
dejar de comentar a mis colaboradores el descaro y la mentira con que los
medios argentinos no solamente interpretaban nuestro vínculo con Francisco sino
cómo, literalmente, tergiversaban lo que el papa escribía y pensaba. Undía
antes del encuentro en Paraguay, el diario La Nación había titulado: “El Papa
pidió un mayor compromiso con la justicia en la Argentina”. Les mostré los
telegramas que Francisco había escrito a Nicolás Maduro, juan Manuel Santos,
Ollanta LIO Y Después pue FRANCisCoHumala, Dilma Rousseff y a mí. En los cinco
telegramas se refería a su bendición, a que progresáramos todos “en los valores
humanos y espirituales acrecentando el compromiso con injusticia y la paz”. ¡En
todos los casos los telegramas contenían palabras idénticas: progreso, paz,
convivencia, justicia y Solidaridad! Era una expresión de los valores y
sentimientosde Francisco, que una vez más La Nación había tergiversado para
manipular la buena fe de los argentinos. Y les dije que la mentira tiene patas
cortas.FRANCISCO Y FIDeL,
La última vez que vi a
Francisco
LA ÚLTIMA vez La última vez que vi a Francisco personalmente
fue el 19 de septiembre de 2015. Llegué a Cuba invitada por el presidente Raúl
Castro para presenciar la misa que Francisco dio en la Plaza de la Revolución
en La Habana, en el marco de la gira que incluía también su visita a los
Estados Unidos, tras el restablecimiento de las relaciones bilaterales entre
Cuba y los EE.UU., por el que el papa había bregado tanto. Para mí fue un
enorme placer el rol que jugó Francisco para que Barack Obama distendiera la
relación con la Cuba de Fidel.
De EE.UU. y Cuba en
abril de 2015,
Nos enteramos de que iba a haber una histórica reunión entre
los presidentes de EE.UU. y Cuba en abril de 2015, en el marco de la Cumbre de
las Américas en Paraná. Estábamos reunidos, por el Mercosur en Entre Ríos,
Dilma, Evo, Rafael... creo que estábamos todos. Fue una alegría enorme enterarnos
que el papa argentino había sido uno de los artí411 fices para que eso
sucediera; sentí mucho orgullo y aleg¡ia_
Recuerdo que a Cuba me acompañaron el canciller, I-lector Timerman,
Olivieri, la ministra de Cultura, Teresa Parodi, el de Agricultura, Carlos
Casamiquela, y nuestro embajador enel Vaticano, Eduardo Valdés. Nos hospedamos
en el hermoso Hotel Nacional. En aquella misa de La Habana fue la última vez
que vi a Francisco... también la última que lo vi a Fidel, quien como siempre
me había invitado a comer a su casa, junto a Dalia, su mujer. El año anterior había
ido a almorzar con Florencia. Siempre me impresionó su memoria y su interés por
todo. Nada le era indiferente, nada le era desconocido
y si no sabía te pedía que le explicaras con mucho detalle y
teescuchaba con la máxima atención. Nunca vi a nadie con tantas ganas de saber
todo. Disfrutaba mucho escuchando alotro.
70 Asamblea General de
Naciones Unidas,
Una semana después,
viajé a Nueva York para participar de la 70 Asamblea General de Naciones
Unidas, dondedenuncié la campaña de los fondos buitre acusándome de ser una
“cómplice del régimen iraní”. En esa reunión tambiénestuvo Francisco donde
criticó la asfixia de los organismos financieros que promueven el endeudamiento
y la dependencia y someten a las poblaciones a mayor pobreza. En Nueva
York,tuvimos encuentros con el secretario general de la ONU, Ban Ki-Moon, y
hablamos extensamente con el presidentede Francia, François Hollande, y Dilma
Rousseff. Allí también Raúl Castro pudo darme las fotos de mi encuentro con
Fidel. Pensando retrospectivamente en aquellos encuentros, comprendo
la dimensión anticipatoria de la preocupación dC Francisco por la marcha de la
Patria Grande.
Enjunio de 2018, a Rafael Correa, que vive en Bélgica, si
Poder judicial ecuatoriano le reabrió una causa fenecida, casada, juzgada, en
la que lo acusan de asociación ilícita. como en mi caso: reapertura de causas
fenecidas -caso del
Memorándum con Irán- y asociación ilícita. A Correa le estaban
haciendo exactamente una réplica de lo que hiciei-on conmigo. Pasaron varios
años y la historia le dio la razón a Francisco, que estaba muy preocupado no
por la suerte de las personas, sino por la suerte de los países y sus pueblos.
En mayo de 2018, dijo durante una misa en Santa Marta: “En
la vida civil, en la vida política, cuando se quiere hacer un golpe de Estado,
los medios comienzan a hablar de la gente, de los dirigentes, y con la calumnia
y la difamación los ensucian”. No hacía más que describir el modus operandí de
lo que ha sido el lau/fare, la articulación difamatoria de losmedios de
comunicación y el accionar de sectores del Poderjudicial. de color, el obispo
congoleño León Kalenga Badikebele.
Una cosa que me encantó de Francisco fue su decisión de nombrar
en Argentina un nuncio -embajador del Vaticano- de color, el obispo congoleño
León Kalenga Badikebele.
Antes que él hubo doce nuncios en la historia argentina,
diez italianos, uno español y uno suizo, pero nunca un africano. Su nombramiento
me pareció una obra niaestra porque avanza sobre el tema de la negritud. Me
pareció un mensaje extraordinario. Lo disfruté como pocas cosas he disfrutado
respecto de la Iglesia. Y es ideal, como mensaje, para ayudar a terminar con la
discriminación de los “otros negros”, los pobres. El nombramiento como obispo de
Gustavo Carrara, nacido en la villa 11-14 y primer cura villero de la
Argentina, también nie pareció una de las cosas más simbólicas que iba en la
misma dirección, como también la beatificación del obispo de La Rioja Enrique
Angelelli, asesinado por la dictadura militaien agosto de 1976.
Con respecto a un tema tan debatido y delicado como 13 interrupción
voluntaria del embarazo o aborto legal, seguro y gratuito, la verdad que nunca
hablamos. Sí pude abordar este tema con los obispos Ojea Quintana y Carrara,
cuando me visitaron en mi casa. Les dije que era un tema que nos interpela y
por el cual tenemos que sí o sí interrogarnos. Por mi parte, sigo sin estar de
acuerdo con el aborto y nunca lo practiqué. Pero también les dije que si bien
mi hija es una madre soltera que decidió tener a Helenita, mi nieta... ¿qué hubiera
pasado si me decía que no la quería tener y que había
decidido abortar? ¿Yo qué hubiera hecho? ¿Qué le hubiera
dicho? ¿La hubiera dejado que lo hiciera sola? No, sin dudar la
hubiera acompañado. Creo que esa tarde en la que nos vimos,
mientras hablaba con ellos y les decía estas cosas, sentí
que me interpelaba también a mí misma. Es tan difícil modificar creencias o
aceptar las razones del otro cuando no coinciden con la fe de cada uno. Creo en
eso de “la revolución de las hijas”. Siempre que charlaba con las Madres y las
Abuelas de Plaza de Mayo me decían que ellas eran todas mujeres que no hacían
política; es más, muchas eran “gorilas”, conio ellas mismas se recordaban,
antiperonistas, como Taty Almeida o Estela de Carlotto. La propia Hebe de
Bonafini era una niujer humilde, que cuenta que estaba todo el día en la cocina
y que aiii escuchaba hablar a sus hijos de política. Todas coinciden gn que
fueron paridas políticamente por sus hijos. Y esto, en
eierto modo, también es así en la batalla feminista por la
inrerrupción voluntaria y legal del embarazo: son las hijas y las nietas de los
pañuelos blancos. Qué cosa las mujeres argentinas con los pañuelos. ¡Madre de
Dios! Los pañuelos blancos, los pañuelos verdes, las madres, las hijas, las
nietas y... también los pañuelos celestes. El del aborto es un tema complejo,
muy complejo. No sé cómo va a terminar. Yo sostenía -y se los
dije- que si se aprobaba en Diputados iba a haber un movimiento y una demanda
social muy grandes. Dije también que la decisión política de la sociedad es una
y que yo la iba a respetar. Además, las personas también cambian y eso hay que
entenderlo.
Yo antes era una persona que decía “no soy feminista, soy femenina”.
¡Qué estupidez! ¡Qué inmensa estupidez y lugarcomún! En realidad no sólo fue
Florencia la que me hizo cambiar O la que nie hizo tener otra niirada. Fueron
tambiénlas pibas del secundario y mis nietas, Helenita y María Emilia, a
quienes las imaginé doce años más tarde. Yo había vistoel primer “Ni Una
Menos”, que fue el 8 de marzo de 2015,


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